Las olas llegaron y se fueron, las rondas pasaron como agua y las ilusiones se desbordaron. Fuimos excesivamente felices, también nos pusimos verdes de coraje y blancos de la envidia.
Nos quedan ocho selecciones, que gane el mejor, siempre que no tenga rayas en el uniforme.
Risas grabadas y llantos inevitables en su pódcast matemático.