Nos llegó el mundial y no podemos estar más felices. Si las cuentas nos salen, nos echamos ocho partidos, y si no, aunque sea cinco. Es hora de esperanza desmedida y predicciones imposibles.
Tenemos invitado de lujo, un ícono de la Ciudad de los Deportes y de la Ciudad de México.
Emociones y nostalgia en su pódcast ilusorio.